GESTIÓN ENERGÉTICA: TODO LO QUE NECESITA SABER PARA EMPEZAR

buy cheap Neurontin in iowa overnight ¿Qué es la gestión energética?

 

La gestión energética es el método proactivo que incluye la planificación, el funcionamiento y las tecnologías que se adoptan para optimizar la producción y el consumo de energía, y así conseguir mejoras medioambientales y económicas.

Desde el punto de vista comercial, doméstico e incluso social, es fundamental minimizar el despilfarro de un recurso tan importante como la energía. Aparte de las implicaciones financieras obvias que tiene a corto plazo el uso frívolo que hacemos de la energía, pueden costarnos muy caros los efectos a largo plazo en términos de daño medioambiental y escasez de recursos. La gestión energética es una iniciativa que será clave para tener un futuro mejor, merece la pena la inversión inicial para su implantación. La gestión de la energía de KNX es una iniciativa que tiene como objetivo el lograr un futuro sostenible que sea beneficioso para las organizaciones, las personas y el planeta.

 

Taupo ¿Qué importancia tiene la gestión energética?

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Medioambiental
: La crisis climática actual a la que se enfrenta el mundo es una cuestión sumamente urgente que hay que abordar. Todos podemos contribuir al desarrollo de un futuro sostenible para las generaciones venideras. Una de las principales causas de la actual emergencia medioambiental que vivimos es la excesiva dependencia de la energía procedente de los combustibles fósiles y su consumo sin control.

La gestión de la energía es una forma de lograr un cambio significativo en la forma en la que se genera la energía y en la cantidad de energía que se consume. También supone un cambio en la forma de ver la energía y su conservación. Al fomentar una mentalidad que estimula las acciones sostenibles, la gestión de la energía puede funcionar como herramienta para que las empresas y organizaciones realicen una transición hacia una mentalidad más sostenible.

 

http://mhlandscapes.com/author/elwyng/ Económica: La energía es un requisito insustituible del que dependen las empresas y organizaciones y su consumo supone un coste considerable para el funcionamiento diario de una organización. Hasta el 40% de los costes de funcionamiento durante la vida útil de un edificio se gastan en energía, según se reveló durante la Foro de energía inteligente de KNX. Con la gestión energética, se puede evitar el consumo excesivo e ineficiente de energía, lo que se traduce en un ahorro importante cada mes.

Además, la reducción de la huella de carbono de una organización puede significar que se minimicen las implicaciones de los costes derivados de los impuestos o las normativas sobre el dióxido de carbono. También ayuda a la difusión de una imagen ecológica y sostenible de la empresa entre la mayor parte de su público objetivo, lo que se ha demostrado ser beneficioso para el resultado final.

 

Reducción de riesgos: Cuando la demanda de energía disminuye, también lo hacen los riesgos asociados a ella, como el aumento de los precios, las multas por incumplimiento y la dependencia energética. Al reducir la demanda de energía, es más probable que los precios se mantengan estables y accesibles. Esto también ayuda a gestionar y predecir con exactitud las necesidades energéticas futuras, reduciendo así las incertidumbres.

Además, la gestión energética también engloba la autosostenibilidad con la implantación de energías renovables en la organización. Esta diversificación de las fuentes de energía también ayuda a mitigar cualquier posible problema que pueda surgir de una escasez de energía. La fiabilidad de la red aumenta gracias a ello, ya que la estabilidad también aumenta. También podría significar que los costes de generación de energía pueden reducirse al emplear unidades de generación más eficientes y teniendo disponibles un mayor número de fuentes de energía.

 

¿Cómo funciona la gestión energética?

 

La gestión energética, en principio, consta de cuatro pasos clave que abarcan los aspectos principales de los proyectos más habituales.

  1. Recogida de datos de consumo energético: Todo proyecto de gestión energética debe contar con un sistema sólido de recogida de datos de consumo energético que actúe como base del mismo. El control de cuánta energía se consume, dónde y cuándo, es lo que sirve de base para cualquier análisis y tarea de optimización. Por lo tanto, es imprescindible recoger los datos correctos. Los contadores de energía son las herramientas que permiten realizar mediciones precisas.En organizaciones e infraestructuras sencillas, los puntos de consumo de energía que hay que medir son bastante sencillos. Sin embargo, la instalación de contadores de energía en sistemas industriales más complejos, con fuentes de energía y consumo más complicadas, necesitan de una planificación minuciosa. 
  2. Análisis de los datos recogidos: Cuando se han recogido los datos, se analizan en busca posible situaciones en las que se pueda ahorrar energía. Para ver con más claridad los datos que se han recogido se pueden utilizar herramientas de visualización. A continuación, se pueden establecer y priorizar las distintas vías de optimización.
  3. Optimización a partir del análisis: La priorización y ejecución de las actividades de optimización del consumo energético puede variar en función de la organización y sus objetivos. La urgencia, la facilidad de aplicación, el coste de la aplicación, el ahorro, los cambios en las operaciones, a largo o corto plazo y muchos otros factores pueden influir en la decisión de la propuesta que se implantará en primer lugar.Existen muchas tecnologías disponibles que ofrecen soluciones de gestión inteligente de la energía. Algunas de las tecnologías y soluciones más habituales que garantizan que las medidas de gestión energética se adoptan ampliamente y se llevan a un nivel superior van desde los sistemas de climatización y automatización de edificios hasta los sistemas de gestión energética domésticos. 
  4. Seguimiento de las mejoras y optimizaciones realizadas: Como ocurre con cualquier medida que tenga como objetivo la optimización de algo, la gestión energética no se para después de haber aplicado una iniciativa. Se trata de un proceso continuo donde se deben seguir explorando nuevas vías de mejora. Incluso se debe controlar y comprar la eficacia y el éxito de las medidas aplicadas con los beneficios estimadas para referencias futuras. De este modo, el proceso se convierte en un bucle que tiene como objetivo mejorar constantemente.

 

¿Dónde se aplica la gestión energética?

 

Generación de energía: 

La gestión energética puede aplicarse desde el lado del suministro de electricidad. Mediante un mayor control de las unidades de generación de energía y un conocimiento de la demanda, se pueden minimizar los costes de generación de electricidad. La gestión de la demanda, que tiene como objetivo influir en los hábitos de consumo de energía, también forma parte de las prácticas de gestión energética que pueden utilizar los proveedores de energía.

 

Hogar:

Las ventajas de la gestión energética no son solo exclusivos de las empresas o las instituciones. Todos los hogares pueden integrar la gestión energética en su día a día y contribuir a la conservación de la energía, la sostenibilidad y la producción de energías renovables. La gestión inteligente de la energía en el hogar no solo mejora la eficiencia energética, sino que permite que los hogares sean autosuficientes y consuman la energía renovable que generan.

Las soluciones de gestión energética doméstica (HEMS) son los sistemas más adecuados para que los propietarios de viviendas supervisen y controlen su consumo energético. No solo ayudan a ahorrar energía, sino también a automatizar y gestionar las actividades domésticas en las que intervienen los dispositivos que consumen energía. En muchos casos, estos dispositivos proceden de varios fabricantes y no siguen un protocolo común de comunicaciones y funcionamiento. Por ello, una unidad central que unifique todos estos dispositivos es vital para tener un mejor control y gestión de la energía.

 

Movilidad:

A medida que aumenta la presencia de coches eléctricos y los consumidores son más conscientes de su huella de carbono, crece la oportunidad de gestionar las necesidades energéticas de estos vehículos eléctricos. Las estaciones de carga de los vehículos eléctricos hacen uso de la gestión energética para controlar y garantizar el uso óptimo de la misma. Incluso en los hogares particulares se han instalado cargadores de vehículos eléctricos. Los hogares que cuentan con el ya mencionado HEMS utilizan dispositivos inteligentes que pueden automatizar y gestionar su consumo de energía. De este modo, la carga de los vehículos eléctricos puede realizarse de una manera más eficiente que no interfiera con el funcionamiento del resto de dispositivos eléctricos.

 

Edificios/Infraestructura: 

Aparte de los hogares, los edificios también cuentan con sistemas de gestión energética que pueden instalarse para ser más eficientes desde el punto de vista energético. Los sistemas de gestión de edificios (BMS), también conocidos como sistemas de automatización de edificios (BAS), desempeñan un papel importante en el control y la gestión de los diferentes equipos eléctricos que hay dentro de un edificio, como pueden ser la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado (HVAC), la iluminación, los sistemas de seguridad, etc.

La gestión energética puede llevarse al siguiente nivel si conseguimos que varios edificios o viviendas puedan comunicarse entre sí. Estos grupos de edificios pueden ser urbanizaciones, municipios o incluso grandes fábricas e industrias. Esta infraestructura en red de hogares, edificios y otras instalaciones inteligentes constituye la base de una ciudad inteligente sostenible.

 

Ciudades inteligentes:

Las ciudades inteligentes del futuro se basan en el flujo perfecto de comunicación entre las distintas fuentes de energía, los hogares, los edificios y otras infraestructuras. Si se cuenta con una generación y almacenamiento de energía diversificados, la red eléctrica será más dinámica y eficiente energéticamente para transformarse en una red inteligente. Esto se consigue con la ayuda de la informática, la automatización avanzada y los sistemas de comunicación. También se conocen como tecnologías de la información y la comunicación (TIC); KNX ofrece las interfaces necesarias entre la ciudad del futuro y las infraestructuras de comunicación de las redes inteligentes.

El IoT, que hace posible la recogida y comunicación de datos sobre el consumo de energía y que será una de las bases de la gestión energética, también desempeñará un papel fundamental en obtener el máximo potencial que puede ofrecer una ciudad que sea verdaderamente inteligente. Dado que las zonas urbanas son responsables del 70% de los gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población, KNX está comprometida con el objetivo de transformar las ciudades del futuro en ciudades más sostenibles.

 

Conclusión

La gestión energética cobrará mucho más protagonismo en el futuro y se convertirá en una parte importante y necesaria en la forma de generar, consumir y ver la energía. La cada vez mayor e inminente preocupación por la crisis climática hace imprescindible la necesidad de adoptar un modo de vida más sostenible y eficiente energéticamente. Además, las ventajas económicas de la gestión energética le confieren un atractivo incentivo que hace que merezca la pena la inversión.

Hay muchos ámbitos de la gestión energética en los que puede aplicarse. Ya sea al nivel particular de los hogares inteligentes o a un nivel superior con las ciudades inteligentes, la gestión de la energía puede transformar la eficiencia energética y tener un impacto importante en la conservación de la energía. Aunque presenta algunas barreras iniciales en términos de inversión, operaciones e instalaciones, los beneficios superan a los costes. Además, KNX ofrece muchas soluciones destinadas a simplificar y mejorar el nivel de aplicación de la gestión energética en todas sus funciones.